La financiación que necesitamos
De todos es sabido que nuestro futuro depende de abordar profundos cambios en diferentes ámbitos: reforma del Estado para reducir los costes derivados de una administración claramente sobredimensionada en momentos de bonanza, reforma laboral que elimine las rigideces que provocan un nivel de desempleo superior al 20%, reforma sanitaria que garantice prestaciones adecuadas dentro de nuestras posibilidades, reforma financiera que consolide el proceso iniciado hace dos años...
Sin embargo, y sólo colateralmente, se habla de la necesidad de hacer llegar a nuestras empresas la adecuada financiación para que puedan crear empleo (o, al menos, dejar de destruirlo) y así contribuir a generar el crecimiento económico que nos permita pagar nuestra deuda y atender el Estado de bienestar. Y, créanme, ello no tiene por qué ser inherente a la reforma del sistema financiero. De hecho, hemos abordado un primer e intenso proceso de consolidación y saneamiento y el crédito sigue sin fluir.
Así lo refleja la última encuesta realizada por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y las cámaras de comercio entre más de un millón y medio de pymes españolas: el 88% manifiesta tener problemas para acceder a la financiación, el 36% ha visto reducida la financiación que disponían, para el 70% han aumentado los costes de financiarse y el 80% ha tenido que aportar garantías adicionales.